El cáncer más frecuente del mundo

Cáncer de piel en el Perú: tipos, señales de alarma y prevención

El cáncer más frecuente del mundo

Cáncer de piel en el Perú: tipos, señales de alarma y prevención

Cáncer de piel | Dr. Mauricio León Rivera

Introducción

El cáncer de piel aparece cuando algunas células de la piel comienzan a crecer de manera descontrolada. Puede desarrollarse en cualquier parte del cuerpo, aunque es más frecuente en las zonas que reciben mayor exposición al sol, como el rostro, las orejas, el cuello, los brazos y las manos.

En el Perú, la protección de la piel debe mantenerse durante todo el año. La radiación ultravioleta puede ser intensa incluso cuando el día está nublado y afectar durante actividades cotidianas, laborales, deportivas o recreativas.

El cáncer de piel puede presentarse en personas de cualquier tono de piel. Cuando se identifica a tiempo, muchos casos pueden tratarse con buenos resultados. Por eso es importante conocer la apariencia habitual de la piel y consultar ante una lesión nueva, diferente o que cambie.

Principales tipos de cáncer de piel

Comparación ilustrada de los tres tipos de cáncer de piel: carcinoma basocelular, espinocelular y melanoma
PIEL-01 Comparación ilustrada de los tres tipos de cáncer de piel: carcinoma basocelular, espinocelular y melanoma

Los tres tipos principales son el carcinoma basocelular, el carcinoma espinocelular y el melanoma. Cada uno presenta características y comportamientos diferentes.

Carcinoma basocelular

Es el tipo más frecuente de cáncer de piel. Se origina en las células basales, ubicadas en la parte inferior de la epidermis, que es la capa más externa de la piel.

Se relaciona principalmente con el daño acumulado producido por la radiación ultravioleta. Por lo general, crece lentamente y es muy poco frecuente que se extienda hacia otros órganos. Sin embargo, si no recibe tratamiento, puede aumentar de tamaño y dañar los tejidos cercanos.

Puede presentarse como:

  • Un pequeño bulto brillante, firme o de aspecto perlado.
  • Una lesión rosada o casi transparente, en ocasiones con pequeños vasos sanguíneos visibles.
  • Una herida que no cicatriza o que parece sanar y luego vuelve a abrirse.
  • Una lesión que sangra o forma costras repetidamente.
  • Una zona plana, firme o parecida a una cicatriz.

Suele aparecer en las zonas más expuestas al sol, especialmente en el rostro, la nariz, las orejas, el cuero cabelludo y el cuello.

Cualquier lesión nueva, persistente o que sangre repetidamente debe ser evaluada por un especialista.

Carcinoma espinocelular

También se conoce como carcinoma epidermoide o carcinoma de células escamosas. Se origina en las células escamosas que forman parte de la capa más externa de la piel.

Puede crecer e invadir los tejidos cercanos. En algunos casos, especialmente cuando no se trata a tiempo, puede extenderse hacia los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo.

Puede manifestarse como:

  • Un bulto firme y rojizo.
  • Una zona áspera, escamosa o engrosada.
  • Una lesión parecida a una verruga.
  • Una herida que no cicatriza.
  • Una lesión que forma costras o sangra con facilidad.

Es frecuente en el rostro, las orejas, el labio inferior, el cuero cabelludo y el dorso de las manos, aunque también puede aparecer en otras zonas del cuerpo.

Cualquier lesión que crezca, sangre, forme costras o no cicatrice debe ser evaluada por un especialista.

Melanoma

El melanoma es menos frecuente que los carcinomas basocelular y espinocelular, pero tiene una mayor capacidad para invadir los tejidos cercanos y extenderse hacia otras partes del cuerpo.

Se origina en los melanocitos, que son las células encargadas de producir el pigmento que da color a la piel.

Puede comenzar en un lunar existente o aparecer como una nueva mancha o lesión en una zona donde la piel parecía normal. No siempre es negro: también puede presentar tonos marrones, rojizos, rosados, claros o similares al color de la piel.

También puede desarrollarse:

  • En las palmas de las manos.
  • En las plantas de los pies.
  • Entre los dedos.
  • Debajo o alrededor de las uñas.
  • En el cuero cabelludo.
  • En otras áreas difíciles de observar.

El melanoma también puede aparecer en las palmas de las manos, las plantas de los pies y debajo o alrededor de las uñas. Por esta razón, estas zonas deben incluirse en la revisión de la piel. Una mancha oscura, una línea nueva o cambiante en la uña, o una lesión pigmentada persistente debe ser evaluada por un especialista. No todos los cambios son cáncer, pero no deben ignorarse

Además, se debe consultar ante un lunar que cambie de tamaño, forma o color, así como ante una mancha nueva, una línea oscura debajo de una uña o una lesión que sangre, pique o no cicatrice.

Queratosis actínica: una lesión que debe evaluarse

Ilustración de queratosis actínica: zona áspera y escamosa en piel expuesta al sol
PIEL-02 Ilustración de queratosis actínica: zona áspera y escamosa en piel expuesta al sol

La queratosis actínica es una lesión de la piel causada principalmente por el daño acumulado de la radiación ultravioleta. También se conoce como queratosis solar.

Suele sentirse como una zona áspera o escamosa y puede ser de color rojizo, rosado, marrón o similar al tono de la piel.

Aparece con mayor frecuencia en las partes del cuerpo que han estado expuestas al sol durante años, como:

  • El rostro.
  • Las orejas.
  • El cuero cabelludo, especialmente cuando existe poco cabello.
  • Los labios.
  • El dorso de las manos y los antebrazos.

Factores de riesgo del cáncer de piel

Factores de riesgo del cáncer de piel: exposición solar intensa, piel clara y quemaduras
PIEL-03 Factores de riesgo del cáncer de piel: exposición solar intensa, piel clara y quemaduras

Un factor de riesgo es una característica, antecedente o exposición que puede aumentar la posibilidad de desarrollar cáncer de piel. Tener uno o varios factores no significa que la enfermedad necesariamente aparecerá. También es posible presentar cáncer de piel sin tener factores conocidos.

Exposición a la radiación ultravioleta

La radiación ultravioleta es el principal factor de riesgo del cáncer de piel. Puede provenir del sol o de fuentes artificiales, como las camas y cabinas de bronceado.

El riesgo aumenta con la exposición frecuente, intensa o prolongada, especialmente cuando la piel no se protege adecuadamente. El daño solar se acumula con los años, incluso cuando las exposiciones parecen breves.

Quemaduras solares

Haber sufrido quemaduras solares intensas, sobre todo durante la infancia o adolescencia, puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de piel en el futuro.

La piel también puede dañarse sin llegar a presentar una quemadura visible. Por eso es importante mantener las medidas de protección durante todo el año.

Trabajo y actividades al aire libre

Las personas que trabajan o permanecen varias horas al aire libre reciben una mayor exposición acumulada a la radiación ultravioleta.

Este grupo incluye, entre otros, a agricultores, pescadores, policías, trabajadores de construcción, comerciantes ambulantes, conductores y personal de limpieza.

La ropa protectora, el sombrero de ala ancha, los lentes con filtro ultravioleta y el protector solar con FPS 30 o más deben formar parte de la rutina diaria.

Características

Las personas de piel clara, con pecas o que se queman fácilmente presentan un riesgo más alto. Sin embargo, el cáncer de piel puede afectar a personas de cualquier tono de piel.

En quienes tienen piel morena u oscura, algunas lesiones pueden aparecer en las palmas de las manos, las plantas de los pies o debajo de las uñas y pasar inadvertidas.

Lunares y antecedentes personales

Tener muchos lunares o lunares de apariencia poco habitual puede aumentar el riesgo de melanoma.

También requieren mayor vigilancia las personas que:

  • Han tenido anteriormente melanoma u otro cáncer de piel.
  • Tienen familiares cercanos con melanoma.
  • Presentan lesiones producidas por daño solar, como queratosis actínicas.
  • Tienen antecedentes de lesiones cutáneas que necesitaron biopsia o tratamiento.
Sistema inmunitario debilitado

Las personas con el sistema inmunitario debilitado presentan un mayor riesgo de desarrollar ciertos cánceres de piel.

Esto puede ocurrir después de un trasplante de órganos, por algunas enfermedades o debido al uso prolongado de medicamentos que reducen la respuesta inmunitaria.

Otros factores médicos y ambientales

El riesgo también puede aumentar por:

  • Haber recibido radioterapia previamente en una zona del cuerpo.
  • La exposición prolongada a altas concentraciones de arsénico.
  • Algunas cicatrices, quemaduras antiguas, heridas o inflamaciones crónicas.
  • La edad y el daño solar acumulado a lo largo de la vida.
  • La falta de cabello que deja el cuero cabelludo expuesto al sol.

Estos factores son menos frecuentes y no afectan a todas las personas de la misma manera.

¿Quiénes deben prestar mayor atención?

Deben reforzar la protección y consultar sobre la necesidad de controles periódicos quienes trabajan al aire libre, tienen numerosos lunares, antecedentes personales o familiares de cáncer de piel, un sistema inmunitario debilitado o lesiones producidas por daño solar.

Todas las personas, sin importar el tono de piel, deben revisar su piel y solicitar una evaluación ante una lesión nueva, un lunar que cambia o una herida que no cicatriza.

La regla ABCDE para reconocer un lunar sospechoso

Diagrama de la regla ABCDE para reconocer un lunar sospechoso
PIEL-04 Diagrama de la regla ABCDE para reconocer un lunar sospechoso

La regla ABCDE ayuda a identificar cambios que podrían estar relacionados con un melanoma. No permite diagnosticar el cáncer de piel, pero orienta sobre cuándo un lunar o una mancha deben ser evaluados por un especialista.

A de asimetría

Una mitad del lunar tiene una forma diferente de la otra.

B de bordes

Los bordes son irregulares, dentados, poco definidos o desiguales.

C de color

El lunar presenta varios colores o una distribución desigual del color. Puede tener tonos marrones, negros, rojizos, blancos, grises o azulados.

D de diámetro

Un diámetro mayor de 6 milímetros puede ser una señal de alarma. Sin embargo, algunos melanomas son más pequeños, por lo que no se debe esperar a que una lesión alcance ese tamaño para consultar.

E de evolución

El lunar cambia con el tiempo. Puede aumentar de tamaño, modificar su forma o color, elevarse o comenzar a producir picazón, dolor, costras, ulceración o sangrado.

La evolución es una de las señales más importantes. No es necesario que una lesión presente todas las características de la regla ABCDE. Un solo cambio nuevo o preocupante puede ser suficiente para solicitar una evaluación médica.

También se debe consultar ante la aparición de una mancha nueva o diferente al resto, especialmente si crece o cambia con rapidez.

Otras señales de alarma

La regla ABCDE se utiliza principalmente para reconocer cambios sospechosos en lunares y posibles melanomas. Sin embargo, otros tipos de cáncer de piel, como el carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular, pueden tener una apariencia diferente.

Se debe solicitar una evaluación médica ante:

  • Una herida que no cicatriza con el paso de las semanas.
  • Una lesión que parece mejorar, pero vuelve a abrirse o aparecer.
  • Un bulto brillante, perlado, rosado, rojizo o endurecido.
  • Una zona áspera, escamosa o con costras que persiste.
  • Una lesión que sangra sin una causa clara o forma costras repetidamente.
  • Un lunar o una mancha que crece o cambia de forma o color.
  • Una lesión que produce picazón, dolor o sensibilidad persistente.
  • Una mancha o línea oscura nueva o cambiante debajo de una uña.
  • Una lesión pigmentada en la palma de la mano o la planta del pie.
  • Una mancha, lunar o crecimiento diferente al resto.
  • Una lesión nueva en el cuero cabelludo, las orejas o detrás de ellas.

Estos cambios no significan necesariamente que exista cáncer. Algunas alteraciones pueden deberse a golpes, infecciones u otras enfermedades benignas. Sin embargo, no es posible determinar su naturaleza únicamente al observarlas o tocarlas.

No se debe esperar a que una lesión duela o presente varias señales de alarma. Un solo cambio nuevo, persistente o preocupante puede justificar una evaluación por un especialista.

¿Cómo revisar la piel?

Autoexamen de la piel frente al espejo revisando lunares y manchas
PIEL-05 Autoexamen de la piel frente al espejo revisando lunares y manchas

Conocer la apariencia habitual de la piel ayuda a reconocer lunares, manchas o lesiones nuevas y a identificar cambios con el paso del tiempo.

La revisión puede realizarse frente a un espejo y debe incluir:

  • El rostro, la nariz, los labios, las orejas y el cuello.
  • La parte anterior y posterior del cuerpo, incluidos el pecho, el abdomen, la espalda y los glúteos.
  • Los brazos, los antebrazos, las axilas, las palmas de las manos y los espacios entre los dedos.
  • Las piernas, las plantas de los pies y los espacios entre los dedos.
  • Las uñas de las manos y de los pies.
  • El cuero cabelludo y la zona detrás de las orejas, con ayuda de un espejo o de otra persona.

Se debe prestar atención a cualquier lunar o mancha que cambie de tamaño, forma o color, así como a una herida que no cicatriza, una lesión que sangra o una línea oscura nueva debajo de una uña.

Las fotografías pueden ayudar a comparar la apariencia de una lesión con el paso del tiempo. Deben tomarse con buena iluminación, desde una distancia similar y procurando registrar la fecha.

La revisión personal no permite confirmar ni descartar el cáncer de piel. Su finalidad es reconocer cambios y solicitar una evaluación médica oportunamente. Las fotografías y las aplicaciones móviles tampoco reemplazan la consulta con un especialista.

Prevención del cáncer de piel en el Perú: cómo protegerse de la radiación ultravioleta

Medidas de protección solar: sombrero de ala ancha, protector solar, lentes con filtro UV y sombra
PIEL-06 Medidas de protección solar: sombrero de ala ancha, protector solar, lentes con filtro UV y sombra

La prevención del cáncer de piel requiere reducir la exposición innecesaria a la radiación ultravioleta. Aunque no es posible evitar todos los casos, la protección diaria puede disminuir considerablemente el riesgo y prevenir quemaduras, envejecimiento prematuro y otros daños en la piel.

En el Perú, las medidas de protección solar deben mantenerse durante todo el año, no solamente durante el verano, en la playa o en los días despejados. La radiación ultravioleta puede atravesar las nubes y reflejarse en el agua, la arena y otras superficies.

Evita el sol durante las horas de mayor radiación

Siempre que sea posible, limita la exposición directa al sol entre las 10:00 de la mañana y las 4:00 de la tarde, periodo en el que la radiación ultravioleta suele alcanzar mayor intensidad.

Busca sombra y organiza las actividades deportivas, recreativas o laborales al aire libre en horarios de menor radiación.

La sombra ayuda a disminuir la exposición, pero no la elimina por completo. Por esta razón, debe combinarse con ropa adecuada, sombrero, lentes y protector solar.

Usa ropa que proteja la piel

Durante una exposición prolongada al sol, utiliza prendas que cubran los brazos y las piernas.

Es preferible elegir ropa de tejido compacto o tupido, porque deja pasar menos radiación ultravioleta. También pueden utilizarse prendas que indiquen un factor de protección ultravioleta.

La ropa debe ser cómoda y adecuada para la temperatura, especialmente en personas que trabajan varias horas al aire libre.

Protege el rostro, las orejas y el cuello

Usa un sombrero de ala ancha que produzca sombra sobre el rostro, las orejas, el cuello y, en lo posible, la parte superior de los hombros.

Las gorras con visera protegen parcialmente el rostro, pero dejan expuestas las orejas y la parte posterior del cuello.

Utiliza lentes con protección ultravioleta

Los ojos y la piel de los párpados también pueden resultar afectados por la radiación solar.

Utiliza lentes de sol con filtro UV 400, de preferencia amplios o envolventes. El color oscuro del lente no garantiza que exista protección ultravioleta.

Es recomendable adquirirlos en establecimientos especializados que puedan garantizar la calidad del filtro.

Usa correctamente el protector solar

Elige un protector solar de amplio espectro, que proteja frente a los rayos UVA y UVB, con un factor de protección solar ---FPS--- de 30 o más.

Aplícalo de manera abundante y uniforme sobre la piel seca aproximadamente 30 minutos antes de salir.

No olvides proteger:

  • El rostro.
  • Las orejas.
  • El cuello.
  • El dorso de las manos.
  • Los brazos y las piernas expuestas.
  • Los pies.
  • El cuero cabelludo cuando existe poco cabello.

Para los labios, puede utilizarse un bálsamo con protección solar.

Mientras permanezcas al aire libre, vuelve a aplicar el protector aproximadamente cada dos horas. También debes renovarlo después de nadar, sudar intensamente o secarte con una toalla, incluso cuando el producto indique que es resistente al agua.

Revisa la fecha de vencimiento y sigue las indicaciones del envase. El protector solar debe utilizarse también en días nublados. Sin embargo, ningún protector bloquea toda la radiación ni debe utilizarse para permanecer más tiempo bajo el sol.

Evita las camas y cabinas de bronceado

Las camas, lámparas y cabinas de bronceado que utilizan radiación ultravioleta pueden dañar la piel y aumentar el riesgo de melanoma y otros cánceres cutáneos.

El bronceado artificial mediante radiación ultravioleta no es una alternativa segura a la exposición solar.

Esta recomendación no se refiere al bronceado por pulverización, que no utiliza lámparas ultravioletas, aunque estos productos tampoco protegen frente al sol.

Protege especialmente a niños y adolescentes

La exposición excesiva y las quemaduras solares durante la infancia y la adolescencia pueden aumentar el riesgo de cáncer de piel en la vida adulta.

La protección debe incluir:

  • Sombra.
  • Ropa que cubra la piel.
  • Sombreros de ala ancha.
  • Lentes con filtro ultravioleta.
  • Protector solar adecuado para la edad.

Los bebés deben permanecer fuera de la exposición directa al sol. En menores de seis meses deben priorizarse la sombra y la ropa protectora.

Refuerza la protección si trabajas al aire libre

Agricultores, pescadores, policías, comerciantes ambulantes, conductores, trabajadores de construcción, limpieza y otras personas que permanecen varias horas al aire libre reciben una mayor exposición acumulada a la radiación ultravioleta.

La prevención del cáncer de piel debe formar parte de la rutina laboral e incluir:

  • Organización de horarios para reducir la exposición en las horas de mayor radiación.
  • Acceso a zonas de sombra.
  • Ropa que cubra la piel.
  • Sombrero de ala ancha.
  • Lentes con filtro UV 400.
  • Protector solar con FPS 30 o más.
  • Pausas para volver a aplicar el protector.

Estas medidas también deben ser consideradas por los empleadores como parte de la protección de la salud de sus trabajadores.

Consulta el índice UV

El índice ultravioleta indica la intensidad de la radiación solar y el posible riesgo para la piel y los ojos.

Cuanto más alto sea el índice, menor será el tiempo necesario para que se produzca daño. Se recomienda reforzar las medidas de protección cuando el índice UV es igual o superior a 3.

En el Perú, el pronóstico del índice UV puede consultarse mediante los reportes del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi).

La protección solar debe combinar varias medidas

El protector solar es importante, pero no debe utilizarse como única medida de protección.

La forma más adecuada de reducir la exposición a la radiación ultravioleta es combinar:

  • Sombra.
  • Ropa protectora.
  • Sombrero de ala ancha.
  • Lentes con filtro UV.
  • Protector solar con FPS 30 o más.
  • Menor exposición durante las horas de mayor radiación.

La protección diaria ayuda a reducir el daño acumulado en la piel. También es importante revisar regularmente los lunares, manchas y lesiones, y consultar ante cualquier cambio nuevo o persistente.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de piel?

Especialista examinando la piel con un dermatoscopio
PIEL-07 Especialista examinando la piel con un dermatoscopio

El diagnóstico comienza con una evaluación médica. El especialista en dermatología revisa la piel y pregunta por los cambios observados en la lesión, el tiempo de evolución y los antecedentes personales o familiares de cáncer de piel.

Durante la consulta puede utilizar un dermatoscopio, instrumento que permite observar con mayor detalle los colores y las estructuras de un lunar, una mancha o una lesión.

Si encuentra características sospechosas, puede indicar una biopsia. Este procedimiento consiste en retirar una parte o la totalidad de la lesión para analizarla en un laboratorio de Patología.

La biopsia es el estudio que permite confirmar o descartar el cáncer de piel y determinar de qué tipo se trata. La forma de realizarla depende del tamaño, la profundidad y la ubicación de la lesión.

Las fotografías pueden ayudar a observar cambios con el paso del tiempo, pero no permiten establecer un diagnóstico. Las aplicaciones móviles tampoco reemplazan la evaluación de un especialista ni el análisis de una biopsia.

Ante una lesión nueva, cambiante o que no cicatriza, no se recomienda retirarla, quemarla ni aplicarle tratamientos por cuenta propia antes de conocer el diagnóstico.

Tratamiento del cáncer de piel

Opciones de tratamiento del cáncer de piel: cirugía, radioterapia e inmunoterapia
PIEL-08 Opciones de tratamiento del cáncer de piel: cirugía, radioterapia e inmunoterapia

No existe un único tratamiento para todas las personas. La elección especializada depende del tipo de cáncer de piel, el tamaño y la profundidad de la lesión, la zona afectada, la extensión de la enfermedad y el estado general de salud.

El tratamiento de los carcinomas basocelular y espinocelular es diferente del tratamiento del melanoma. Por esta razón, cada caso debe ser evaluado de manera individual por un equipo con experiencia en cáncer de piel.

Tratamiento del carcinoma basocelular y del carcinoma espinocelular

Estos cánceres suelen tratarse mediante procedimientos dirigidos a la zona donde se encuentra la lesión, especialmente cuando se detectan en etapas tempranas.

Cirugía

La cirugía es el tratamiento principal para muchos carcinomas basocelulares y espinocelulares localizados.

Consiste en retirar el tumor junto con una pequeña cantidad de piel de apariencia sana. El tejido extraído se analiza en el laboratorio para comprobar si la lesión fue retirada completamente.

El tipo de cirugía depende del tamaño, la profundidad y la ubicación del tumor. Cuando se encuentra en zonas delicadas, como el rostro, los párpados, la nariz, las orejas o los labios, el procedimiento se planifica procurando conservar la mayor cantidad posible de tejido sano.

En algunos casos puede ser necesaria una reconstrucción para reparar la zona tratada.

Radioterapia

La radioterapia utiliza radiación de alta energía para destruir las células cancerosas en una zona determinada.

Puede indicarse cuando la cirugía no es posible, cuando la ubicación del tumor dificulta la operación o cuando existe riesgo de que hayan quedado células cancerosas después del procedimiento.

También puede emplearse en algunos tumores que han reaparecido o se han extendido hacia los ganglios linfáticos.

No todas las personas con cáncer de piel necesitan radioterapia.

Quimioterapia

La quimioterapia utiliza medicamentos que destruyen las células cancerosas o impiden que se multipliquen.

La quimioterapia que actúa en todo el organismo no suele ser el tratamiento principal de los carcinomas basocelulares o espinocelulares localizados. Puede considerarse en situaciones poco frecuentes y avanzadas, según la evaluación del equipo médico.

Inmunoterapia y tratamientos dirigidos

Cuando un carcinoma espinocelular está localmente avanzado, se ha extendido a otras partes del cuerpo o no puede tratarse mediante cirugía o radioterapia, puede utilizarse inmunoterapia.

En algunos carcinomas basocelulares avanzados también existen medicamentos dirigidos contra mecanismos específicos que permiten el crecimiento de las células cancerosas.

Estas terapias no se utilizan en todos los pacientes. Su indicación depende del tipo de tumor, su extensión y los tratamientos recibidos anteriormente.

Tratamiento del melanoma

El melanoma requiere un manejo diferente porque tiene una mayor capacidad para extenderse hacia los ganglios linfáticos y otros órganos.

Cirugía

La cirugía es el tratamiento principal del melanoma localizado.

Consiste en retirar el tumor junto con una cantidad de piel sana alrededor. El tamaño del margen depende de la profundidad del melanoma y de otras características observadas en el informe de Patología.

En determinados casos puede evaluarse el ganglio centinela. Este procedimiento permite estudiar el primer ganglio linfático hacia el que podría extenderse el cáncer.

No todas las personas con melanoma necesitan una biopsia del ganglio centinela.

Inmunoterapia

La inmunoterapia ayuda al sistema inmunitario a reconocer y atacar las células cancerosas.

Puede indicarse después de la cirugía cuando existe un riesgo importante de que el melanoma vuelva. También se utiliza en melanomas que no pueden operarse o que se han extendido hacia otras partes del cuerpo.

Aunque ha mejorado el tratamiento de muchos pacientes, puede producir efectos adversos y requiere seguimiento médico especializado.

Tratamientos dirigidos

Algunos melanomas presentan alteraciones específicas en sus células. Cuando las pruebas identifican uno de estos cambios, pueden utilizarse medicamentos dirigidos contra él.

Estas terapias solo son útiles cuando el tumor presenta la alteración correspondiente. Por esta razón, puede ser necesario analizar una muestra del melanoma antes de elegir el tratamiento.

Radioterapia

La radioterapia no suele ser el tratamiento principal del melanoma localizado.

Puede utilizarse en situaciones seleccionadas, por ejemplo, para tratar determinadas zonas afectadas, reducir el riesgo de reaparición en algunos casos o aliviar síntomas cuando la enfermedad se ha extendido.

Quimioterapia

La quimioterapia puede utilizarse en algunos melanomas avanzados. Sin embargo, actualmente no suele ser la primera alternativa cuando existen opciones como la inmunoterapia o los tratamientos dirigidos.

Puede considerarse cuando otros tratamientos no son adecuados, han dejado de funcionar o no están disponibles. La decisión depende de las características de cada paciente y de la evolución de la enfermedad.

Tratamiento avanzado

Cuando el cáncer de piel se ha extendido hacia los ganglios linfáticos u otros órganos, el tratamiento puede incluir una combinación de:

  • Cirugía.
  • Radioterapia.
  • Inmunoterapia.
  • Tratamientos dirigidos.
  • Quimioterapia en casos seleccionados.
  • Tratamientos para aliviar los síntomas y mantener la calidad de vida.

El objetivo puede ser controlar la enfermedad, disminuir las molestias, prolongar la vida y conservar el bienestar de la persona.

Tratamientos aplicados directamente sobre la lesión

Algunos cánceres de piel muy superficiales y ciertas lesiones precancerosas pueden tratarse mediante procedimientos o medicamentos que actúan directamente sobre la zona afectada.

Entre estas opciones se encuentran:

  • Crioterapia, que utiliza frío intenso para destruir determinadas lesiones.
  • Medicamentos en crema o loción.
  • Procedimientos para retirar o destruir lesiones superficiales.
  • Terapia fotodinámica, que combina un medicamento sensible a la luz con una fuente especial de iluminación.

Estos tratamientos se reservan para casos seleccionados. No son adecuados para lesiones profundas, extensas o con mayor riesgo de extenderse.

La elección depende del tipo de lesión, su ubicación y las características de cada paciente.

Seguimiento después del tratamiento

Después del tratamiento se necesitan controles periódicos para revisar la zona tratada y el resto de la piel.

La frecuencia de las consultas depende del tipo de cáncer, la profundidad de la lesión, el riesgo de reaparición y los antecedentes de cada persona.

Haber tenido cáncer de piel aumenta la posibilidad de desarrollar una nueva lesión. Por ello, es importante mantener la protección frente a la radiación ultravioleta, conocer la apariencia habitual de la piel y consultar ante cualquier cambio.

¿Cuándo consultar con un especialista?

Se debe solicitar una evaluación médica ante cualquier lesión nueva, diferente o que cambie con el paso del tiempo.

Consulta con un especialista cuando:

  • Un lunar cambie de tamaño, forma, color o relieve.
  • Una lesión crezca rápidamente.
  • Un lunar o una mancha produzca picazón, dolor o sensibilidad persistente.
  • Una lesión sangre, forme costras o se ulcere.
  • Una herida, úlcera, grano o lesión no cicatrice.
  • Una lesión parezca mejorar, pero vuelva a aparecer.
  • Surja una mancha o línea oscura nueva o cambiante debajo de una uña.
  • Aparezca una lesión pigmentada en la palma de la mano o la planta del pie.
  • Se observe una lesión nueva en el cuero cabelludo, las orejas o detrás de ellas.
  • Una lesión tratada vuelva a crecer o presente nuevos cambios.

También es recomendable solicitar orientación especializada cuando existen numerosos lunares, lunares de apariencia poco habitual, antecedentes personales o familiares de melanoma o un sistema inmunitario debilitado.

La evaluación puede ser realizada por un dermatólogo o por un cirujano oncólogo con experiencia en piel. Si se confirma el cáncer, el tratamiento dependerá del tipo de tumor y de la extensión de la enfermedad, y puede requerir la participación de otros especialistas.

No se debe esperar a que una lesión duela ni a que presente varias señales de alarma. Un solo cambio nuevo, persistente o preocupante puede ser suficiente para consultar.

Los cambios en las uñas no siempre significan cáncer, ya que también pueden deberse a golpes, infecciones u otras causas. Sin embargo, toda alteración nueva o persistente debe ser evaluada.

Contenido educativo. No reemplaza una consulta médica. La evaluación de cada caso debe ser realizada por un especialista.

Dr. Mauricio León Rivera · Mastología y cirugía oncológica · Lima, Perú

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